Más allá del nombre: La trampa de la pureza en los fondos masivos de tecnología
La trampa de la pureza en los fondos masivos de tecnología
Publicado originalmente en la Revista Digital EFPA (Diciembre 2025).
Siguiendo con el análisis del artículo anterior, donde expusimos las limitaciones de los vehículos de inversión masiva para capturar el valor real de la innovación, vamos a ilustrar esta hipótesis con un ejemplo práctico. En esta segunda entrega, nos centraremos en la tecnología cuántica para demostrar la necesidad de un conocimiento especializado que va más allá del simple nombre de un fondo temático.
Tecnología Cuántica: De la ciencia ficción al chip
Para entender el potencial, primero debemos recordar la naturaleza de esta innovación. La tecnología cuántica aprovecha propiedades fundamentales de la materia (como la superposición) para crear herramientas radicalmente más potentes. Es el salto equivalente a pasar de un ábaco a una calculadora ultra-avanzada para resolver problemas que hoy son computacionalmente imposibles.
Los avances ya son tangibles. En 2019, Google demostró la "supremacía cuántica" al resolver en 200 segundos una tarea que a la supercomputadora más grande del mundo le habría llevado miles de años. Hoy, empresas como IonQ, Rigetti o D-Wave ya están en la carrera bursátil.
El problema: ¿Qué estamos comprando realmente?
Cuando un inversor adquiere un ETF temático sobre "Computación Cuántica", espera exposición directa a estas empresas disruptivas. Sin embargo, al analizar la composición de estos fondos masivos, encontramos una realidad distinta:
- Dilución del objetivo: Muchos fondos incluyen a gigantes como Microsoft, Alphabet (Google) o IBM. Si bien son líderes en investigación cuántica, esta actividad representa una fracción mínima de su facturación total. El inversor no está comprando "cuántica", está comprando de nuevo el Nasdaq 100.
- La trampa del "Relevancy Score": Los fondos suelen usar puntuaciones teóricas de relevancia. El resultado es que la inversión acaba en compañías maduras que ya cotizan en los índices convencionales, perdiendo el potencial de crecimiento de las empresas "puras".
La Clave Inversora: Purity y Relevancy
Para corregir esta discrepancia, la clave es enfocarse en compañías "pure-play": aquellas cuyo éxito depende directamente del dominio de la tecnología en cuestión.
Conclusión: La etiqueta "Quantum" en un ETF no garantiza exposición real. Solo un análisis detallado de la cartera subyacente permite distinguir entre marketing financiero y verdadera inversión en innovación.